Por su parte, el empresario
musical Aquiles Tuero, dotado de una sensibilidad
especial para descubrir nuevos talentos, volvió
a provocar primero asombro y luego entusiasmo
entre el público asistente. Se trataba
de recaudar fondos, y la invitación no
podía ser más sugerente: recital
de canto seguido de cena.
Unas 200 personas,
entre ellas la alcaldesa de Gijón, Paz
Fernández Felgueroso, y un programa para
la soprano Rocío Ignacio, que estaría
acompañada al piano por Yolanda Vidal.
Antes de iniciarse la velada, la vicepresidenta
de Sauce, Consuelo Mangana, tras agradecer a todos
la asistencia, cedió la palabra a Kike
Figaredo. «No es noche para hablar; los
hechos son los que cuentan. Poco a poco vamos
dando respuesta a las enormes necesidades de aquellas
gentes», dijo. Y relató dos historias.
La primera hacía referencia a la gratitud
de una familia a la que 20 años atrás
pudieron rescatar de una suerte muy incierta;
hoy vive instalada en EE UU merced a la ayuda
de aquel grupo de jesuitas. En cuanto a la segunda,
relacionada con el Papa Benedicto XVI, es evidente
que suponía una gran satisfacción
para Kike Figaredo. «Vengo de Roma, y el
Papa sabe que estamos aquí hoy».
Su Santidad le preguntó: «¿De
dónde eres?». «Asturiano, de
Gijón». Más tarde, durante
la recepción que Benedicto XVI celebró
con un grupo de obispos, se dirigiría a
Kike diciendo: «Éste es el asturiano
que trabaja en Camboya y que me habló en
inglés». Por supuesto, la anécdota
llenaba de emoción a nuestro querido Kike,
pero.... había que ver la expresión
de su madre, Ana Alvargonzález, al escucharlo;
mayor emoción aún.
Aquiles Tuero definió a Yolanda Vidal como
una excelente pianista, que incluso ha dado conciertos
en el Lincoln Center de Nueva York. En cuanto
a la soprano Rocío Ignacio, «me recuerda
a Lilí Pons, a la que llegaron a llamar
la "Mademoiselle del Metropolitan"».
Bien, pero escuchémosla. Apareció
en escena sencillamente vestida, muy guapa, dotada
de una hermosa piel. Partituras de Richard Strauss,
Massenet, Turina, Arrieta, Rossini... De su voz
hablará el futuro. Querida Carmen Veiga,
no pierda usted de vista a esta soprano. Voz enorme,
llena de color, de precioso timbre y una escala
tan ancha como su sensibilidad. En el aria de
Ana Bolena nos llenó de emoción,
algo que no es fácil; cosa muy distinta
es la admiración. Pocas veces hemos escuchado
unos aguados tan sólidos, emitidos con
tanta seguridad, brillo y potencia. Esta mujer
está preparada para cantar lo que quiera
en donde le dé la gana. Punto y aparte,
se acompaña de unas notables dotes interpretativas.
Tras las ovaciones, regaló al auditorio
«Me llaman la primorosa», de «El
Barbero de Sevilla», y la «Nana»
de Manuel de Falla. El grupo de 18 chicos y chicas,
voluntarios, que ha colaborado con Kike Figaredo
en Camboya seis semanas explicó sus funciones
y, como sorpresa, antes de ir a cenar, una joven
camboyana ofreció una breve muestra de
su folclore.
Por:
Cuca Alonso
Fuente:
http://www.lne.es