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Las lecciones de Camboya
ALFREDO MERINO
Estos recuerdos de una niña de Camboya,
es el relato más estremecedor que
se ha publicado los últimos meses.
Loung Ung fue esa niña. Testigo directo
de las matanzas de los jemeres rojos, ahora,
ya convertida en mujer, es la portavoz de
la Campaña de Minas Antipersonas,
organización que fue merecedora del
Premio Nobel de la Paz de 1997.
Cuando
emprendes la lectura de la historia de esta
joven camboyana, sabes la tristeza que te
va a reportar, pero antes de que ésta
llegue, desde las primeras páginas
se revela la extraordinaria fuerza de un
ser humano capaz de levantarse por encima
de la peor de las tragedias.
A
finales de los 70 Ung, con apenas cinco
años, dejó de jugar a las
muñecas para hacerlo con una ametralladora.
Era la segunda de los seis hijos de una
familia acomodada que vivía en Phnom
Penh. La llegada de los soldados del régimen
de Pol Pot a la capital camboyana, hizo
que su padre, un alto funcionario del gobierno,
tuviera que escapar con los suyos a la selva.
Aquella
égida de aldea en aldea, ocultándose
y sobreviviendo de milagro fue el comienzo
de la terrible odisea de Ung. Días
de trabajo y caminatas interminables, sin
más horizonte que un inacabable dolor
de estómago y de pies. Jornadas extenuantes
con un único paréntesis que
dedicaban a despiojarse entre sí.
Al final, los jemeres rojos mataron a sus
padres y a dos de sus hermanos, haciéndola
a ella prisionera de guerra. En un campo
de concentración fue entrenada como
un soldado. Tardó dos años
de escapar de aquel infierno.
En
1980, junto con uno de sus hermanos supervivientes
y la mujer de este, logró como otros
centenares de camboyanos, arribar en botes
a Vietnam. Tras pasar un tiempo en un campo
de refugiados, logró arribar a Vermont,
Estados Unidos. Allí se licenció
en Ciencias Políticas en el St.Michael’s
College. Ahora dedica sus mayores esfuerzos
en la lucha contra las minas antipersonas,
de las que, sólo en su país,
se calcula que hay colocadas entre 4 y 6
millones; cada mes ocasionan la muerte de
100 individuos y ya han dejado a 40.000
amputados camboyanos.
La
historia de Loung Ung se ha convertido en
un éxito literario universal. Pero
antes que tal efemérides, su obra
es el testimonio de los horrores que puede
ocasionar el ser humano y de la capacidad
de superación que atesoran algunos
como ella.
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